Venezuela, el país del oro negro

La base de la economía venezolana es el petróleo, que genera alrededor del 80% de los ingresos por exportación. El país es un miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y uno de los principales países productores de petróleo del planeta.

Hasta comienzos de la decáda 1980 Venezuela disfrutó de una alta renta petrolera de origen externo, que permitío al Estado de elevar su gasto sin aumentar la tributación interna, disfrutando la población de un alto nivel de vida.Se logró una industrialización interna que sustituía muchas importaciones, la construcción de una importante infraestructura viaria y la formación de grandes empresas públicas. Pero la producción de petróleo se redujo a un tercio en 1993, acompañado con altos pagos de la deuda pública externa y una sostenida presión financiera por salida de recursos monetarios internacionales, que culminó en 1994 con una grave crisis bancaria, con altos niveles de corrupción, y un descenso en la calidad de vida. La crisis que se generó en Venezuela desde el 2 de diciembre de 2002 hasta febrero de 2003, producto del sabotaje petrolero, provocó enormes pérdidas materiales y humanas, muchas de ellas irrecuperables.
Un total de 14 mil millones de dólares (29 billones de bolívares) en pérdidas, personas fallecidas, además de miles de personas desempleadas y lesionadas, enlutaron al país, producto de la acción de un grupo de los entonces gerentes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y de dirigentes de la oposición, agrupados en la extinta Coordinadora Democrática. En consecuencia hubo un cambio económico en el que se acentúa la privatización de empresas públicas deficitarias, el estímulo a la inversión extranjera en varias industrias, como la petrolera, petroquímica, minería del oro, diamantes, carbón, níquel, explotación forestal, turismo y otros sectores.

A pesar de que hubo una crisis política y en consecuencia económica, Venezuela se queda, sea como sea, uno de los principales países productores de petróleo del mundo e ahora aspira al fortalecimiento del sector químico y a una intensiva producción de gas natural, sector de éxito desde muchos años, porque actualmente las reservas de gas de Venezuela se han calculado como las séptimas en volumen a nivel mundial y con una duración teórica de más de cien años. El gas licuado permite su transportación por tuberías (gasductos) para uso industrial o doméstico y para vehículos como gas natural .
Además el gas natural tiene una participación del 46% en el mercado energético nacional, ahorrando grandes cantidades de petróleo.

Enrica Di Pasquale